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Por qué el link building no ha muerto, pero el mercado sí está en crisis

Pocos hablan de ello, casi nadie, pero es evidente que todos los debates sobre SEO, AEO y GEO están generando una confusión sin precedentes entre los anunciantes de link building. Durante el último año he tenido varias llamadas con clientes interesados en los servicios de link building que ofrecemos a través de Riverso Advertising, la agencia partner de BarrioLink, y, en casi todos los casos, he detectado la incertidumbre y la indecisión de los SEO de las marcas a la hora de emprender un proceso que requiere experiencia y tiempo para obtener resultados concretos. Casi todos quieren resultados inmediatos, casi todos proponen presupuestos ridículos, casi todos piden competencias que van más allá de las de un experto en link building.

Hace 15 años éramos muy pocos los que nos dedicábamos a este sector; hoy la competencia ha aumentado de forma exponencial y el nivel de calidad ha bajado tanto que ha terminado por legitimar, paradójicamente, la figura de  los revendedores fake que ofrecen listados aleatorios o extraídos de plataformas. Esta actitud y la saturación progresiva del sector han hecho caer en picado la calidad de las campañas y, al mismo tiempo, han provocado la devaluación de un trabajo clave tanto a nivel SEO como de branding para cualquier tipo de cliente. Este trabajo se basa en un decálogo de puntos y una decena de condiciones previas que, si no se respetan, solo provocan un despilfarro de los presupuestos asignados por los clientes. Muchos improvisan, muchos se arriesgan, muchos solo piensan en facturar a corto plazo, pero los resultados casi nunca llegan.

La IA y las miles de guías publicadas por los ‘gurús’ de LinkedIn y en grupos de Facebook han complicado aún más el panorama. Este exceso de información generado a partir de prompts, que enmascara intentos evidentes de hacer branding personal y publicidad de la propia empresa, ha creado teorías y convicciones que están perjudicando a expertos y agencias consolidadas en el link building. No pongo en duda la utilidad de ChatGPT y Claude, pero sí pongo en duda a quien utiliza la inteligencia artificial sin saber ni papa de link building. Esto genera falsas competencias y un daño notable para los principales referentes del sector y para los perfiles mejor preparados en la materia.

El último punto que me gustaría mencionar es el relativo a la crisis de las plataformas, es decir, los marketplaces que permiten la compra de artículos patrocinados y guest post. La calidad media de los catálogos ha empeorado. Las plataformas suelen ofrecer los mismos sitios, ya sobrecargados de artículos patrocinados. La oferta es prácticamente indistinguible. Los anunciantes utilizan presupuestos ridículos y publican exclusivamente en PBN, dominios caducados y link farms. Los artículos que se entregan están escritos exclusivamente con inteligencia artificial y tienen una calidad pésima. No aportan nada y son idénticos a los de la competencia.

El link building, como el SEO, no está muerto ni se está volviendo inútil. Lo que estamos viendo es una crisis del modelo industrial que lo ha convertido en una especie de mercadillo low cost basado en la compra indiscriminada de artículos y backlinks, sin una estrategia personalizada, un análisis previo ni un verdadero trabajo de selección editorial.

Quien se dedica al link building debe contar con competencias transversales y estar respaldado por un equipo de profesionales especializados en los distintos ámbitos en los que esta disciplina puede intervenir. Esta es una de las condiciones principales del decálogo del que hablaba antes. Antes de invertir presupuesto, hay que establecer objetivos realistas y un plazo de tiempo necesario para construir autoridad, aumentar el tráfico y, en consecuencia, el número de conversiones. La diferencia no la marcarán los revendedores con los mejores precios, los gurús con 10 mil «me gusta» en LinkedIn o las plataformas con el catálogo más amplio, sino los profesionales capaces de generar, con el tiempo, publicaciones útiles, en lugar de enlaces conseguidos solo para rellenar un informe que entregar al cliente.

Creo que ya a partir de este mes de septiembre comenzará un proceso de selección natural: muchos revendedores improvisados, agencias sobrevaloradas y numerosas plataformas perderán terreno, mientras que seguirán trabajando los expertos capaces de integrar link building, contenidos, branding y digital PR. El link building todavía tiene futuro y no puede malvenderse, porque construir autoridad a través de un método riguroso, competencias específicas y una visión a largo plazo requiere tiempo, recursos y experiencia.

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