Publicamos muchísimos contenidos, demasiados. Ya hay un exceso de información capaz de hacer enloquecer a cualquiera. Usuarios, clientes y compañeros.
Esto de hacer marca personal a toda costa, de conseguir menciones, de volverse autorizado y relevante para Google y la IA, se nos está yendo de las manos. Estamos exagerando.
El feed de LinkedIn está repleto de publicaciones todas iguales que se diferencian solo por sinónimos y puntuación. Sinceramente, me pregunto para qué sirve todo esto. Todos somos conscientes de que algo ha cambiado en el último año, pero salvo por las nuevas herramientas relacionadas con la IA, todo ha quedado prácticamente igual que antes para quien hace SEO.
Para mí, que soy principalmente un link builder con experiencia previa como periodista, prácticamente no ha cambiado nada respecto al pasado. Cada día hago mi trabajo sin revelar métodos ni secretos a la multitud. Cada día estoy al lado de los SEO de mis clientes. Cada día escribo textos para CEOs y empresarios que no saben comunicar.
La IA no me ha cambiado la vida. Por lo general, la uso solo en el 5% de mis tareas diarias. Todas las reglas que mencionáis como algo innovador siempre han sido válidas. AEO, GEO y demás son solo siglas publicitarias, y muchos caen en la trampa.
A quien realmente busca un apoyo cualificado, le recomiendo desconfiar de quien pasa todo el día en LinkedIn y en las redes sociales. A muchos colegas, y no solo a ellos, les desaconsejo vivamente seguir con esta especie de prostitución intelectual que obliga a publicar vídeos y a responder a todos los comentarios para seguir la lógica de los algoritmos.
Yo, a estas alturas, tengo casi 50 años, y la parte principal de mi carrera profesional ya se ha cerrado. He vivido centenares de update y la llegada de nuevas tecnologías, pero ya desde los primeros momentos en que escribía textos entendí que cada cosa tiene su propia historia y que para cada cliente no valen los métodos y las reglas que hemos usado para otros.
La red es un bien valioso para todos, no sigamos destruyéndola.
